Cuando los pastores se van: cómo el abandono de la trashumancia impacta la biodiversidad y el suelo

La trashumancia es una práctica de ganadería extensiva que implica el desplazamiento estacional del ganado entre zonas de distinta altitud, siendo clave para la conservación de paisajes abiertos y la biodiversidad en la península ibérica. Históricamente, permitió la creación de mosaicos de hábitats, la dispersión de semillas y el reciclado de nutrientes, aunque su abandono durante el siglo XX ha causado impactos ecológicos importantes. Este estudio se realizó en los pastos de montaña situados en Las Pintas (León), comparando áreas pastadas por ganado ovino trashumante con zonas abandonadas durante más de 40 años. Se muestrearon comunidades vegetales (cobertura de especies leñosas y herbáceas) y suelos, analizando pH, carbono y nitrógeno totales, fosfatos, amonio, nitratos, respiración basal y actividades enzimáticas (β-glucosidasa, fosfatasa y ureasa). Los resultados indicaron que las parcelas abandonadas presentaban mayor cobertura de especies leñosas, especialmente Genista hispanica, y menor diversidad de herbáceas, mientras que las zonas pastadas mantenían mosaicos abiertos con alta riqueza herbácea. En los suelos, el abandono aumentó carbono y nitrógeno totales, acumuló amonio y redujo el pH, reflejando menor actividad microbiana y procesos de mineralización más lentos. Estos hallazgos evidencian que la trashumancia mantiene la heterogeneidad del paisaje, la funcionalidad del suelo y la conectividad ecológica, siendo su revalorización crucial para restaurar ecosistemas, mejorar la resiliencia frente a incendios y conservar la biodiversidad y servicios ecosistémicos de los pastos tradicionales.

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